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Sobre TTc | ¿Porque TTc? | Ministerio | Testimonios | Partners

  25 de julio de 2008

A través de los años a menudo me han pedido que cuente porque comencé TTc. Recientemente, mientras aprendía como diseñar y publicar nuestro nuevo sitio web (espero que les guste), me topé con un viejo archivo de computadora con mi testimonio original. Había comenzado como una simple carta, “¿Cómo estás? Estamos bien” de yo en Bangkok a mi madre en Inglaterra; pero se había convertido en una descripción de las cosas increíbles que habíamos estado experimentando mientras comenzamos una nueva vida en el Señor. Al momento, mi esposa Khim, sabiamente sugirió que me quedara una copia. Esa carta, escrita hace diecisiete años (que parece ser un tiempo terriblemente largo), contenía un comienzo de la historia de cómo el Señor ha creado este increíble ministerio.

Mirando hacia atrás, encuentro que entiendo un poco más sobre lo que sucedió. Siento que debo compartir mi experiencia para animar a otros, especialmente aquellos que, como yo, tienen una mente entrenada técnicamente que nos hace tratar de buscar del Señor lógicamente, en vez de espiritualmente. También, porque mi simple testimonio puede ayudar a otros a entender que ‘a pesar de sí mismos’ ellos también pueden ser tocados por el Espíritu Santo. Aquí, entonces, es como me convertí en Cristiano y porque se inició Talent Trust.

¿Dónde comienzo a explicarle a mi madre? Iba a tomar un poco de tiempo como nunca había abierto estos sentimientos para alguien antes. Ser criado al estilo Inglés es pobre preparación para este tipo de cosa, pero por lo menos había aprendido a organizar mis pensamientos. Quizás si empiezo donde toda buena historia comienza, al principio, todo hará sentido al final. Mi madre había, después de todo, visto suficiente de mi vida temprana para entenderme un poco (quizás mejor que yo).

Había ido a Bangkok como el gerente de un corretaje internacional de inversiones. Cuando Khim y los niños (Naomi y Nathan) llegaron, Khim conoció otra malaya china, también casada a un hombre inglés. Su amistad creciente llevó a que fuéramos invitados a un bufé en la noche en uno de los hoteles. Realmente no sabíamos que esperar de una noche de compañerismo de una iglesia internacional. De todas formas, la noche nos fue bien y disfrutamos conocer muchos otros expatriados de alrededor del mundo. No hubo nada particularmente religioso sobre la noche excepto por ‘las gracias’ dichas antes de la comida, y un testimonio compartido por una mujer danés – tailandés. Ella parecía muy amable y sencilla, muy honesta, abierta y sincera. Su presentación fue bien interesante, especialmente como nunca habíamos pensado sobre como ella veía al Cristianismo. Entonces, decidimos visitar la iglesia el siguiente domingo. Mientras en Inglaterra, habíamos enviado a nuestros niños a una escuela Cristiana en Preston, y ahora vimos una oportunidad para permitirlos aprender más sobre el Cristianismo, para que ellos pudieran tomar sus propias decisiones sobre cosas cuando tuvieran suficiente edad.

¡Wow! Ese primer domingo ciertamente nos abrió los ojos – ¡increíble, complejo y perplejo!. Pero todos desde el pastor de Nueva Zelanda, Gary Tobeck, hasta los misioneros visitantes que estaban de vacaciones (descanso y recuperación es una descripción más apropiada) de India, China, y sucesivamente eran muy acogedores. Lo que nos sorprendió era la manera en que todos actuaban, en lo que asumimos que iba a ser como un servicio común Inglés. Pero aquí, personas estaban batiendo sus manos en el aire, bailando, gritando ‘Alaben al Señor’ cada pocos momentos, y participando de muchos otros quehaceres emocionales. Entiendo ahora que esto era bastante tranquilo comparado con otras iglesias, pero al momento nos preguntábamos en que nos habíamos metido.

No sabíamos cómo interpretarlo, pero lo habíamos disfrutado… más o menos. Asique, decidimos intentarlo de nuevo. Las personas habían parecido bien genuinas y agradables. Era difícil expresar lo que habíamos visto en ellos; de alguna manera eran limpios y brillantes. Por lo tanto, fuimos como tres o cuatro veces más antes que cosas realmente comenzaron a pasar. Siempre había pensado que había un Dios, pero hasta ese domingo en particular solo había ‘esperado’ que fuera verdad. Como desear que algo sea real, para que tuvieras algo de que agarrarte en la oscuridad para mantener esos miedos de la niñez alejados. Como un niño que quiere que se deje la luz encendida a la hora de acostarse. Asique, lo que ocurrió ese cuarto domingo de verdad me tomó por sorpresa.

Estaba sentado atrás escuchando a nuestro pastor titular tailandés, Dr. Kriengsak, dar su sermón largo de una hora. Bastante interesante, pero a medio día y adicional a un gran almuerzo de domingo… no era exactamente el mejor tiempo para darle toda mi atención. Entonces, ahí estaba sin sospechar, cómodo, y durmiéndome un poco (por decir lo menos). Entonces, lo siguiente que supe… todo se fue en blanco. Quiero decir completamente en blanco, tranquilo, y pacífico. No, no me había quedado dormido; completamente lo opuesto porque mi mente ahora estaba completamente despierto y alerta, pero sin contribución física o emocional. Estaba mirando hacia adelante, pero podía ver unos 180º en ambas direcciones sin mover mis ojos. Todo estaba muy brilloso y dorado. Perdónenme no lo puedo explicar mejor, sin embargo aprendí desde entonces que era una forma de unción, que al momento se sentía bastante extraño, pero hermoso y bien tranquilo.

¿Fue mi primera reacción incredulidad? No, porque inmediatamente después no sabía exactamente que pensar porque aún estaba remojándome en el brillo. No había durado más de un minuto y hacia el final me había estado preguntando ‘¿Por qué?’ Seguramente esto no podría estar pasando… pero lo estaba, ¡y a mí también! Más o menos durante la siguiente semana, mientras vivía y guiaba en esa ciudad loca, me sentía protegido, casi indestructible, como si nada podía dañar mi escudo invisible. Si no fuera por lo que sucedió después, hubiera concluido que, de alguna manera, me habían drogado y estaba en una ‘alta’ maravillosa.

¿Adivina que sucedió? Me lastimé la espalda. Me la jalé muy bien, mucho peor que el año pasado en Preston cuando había requerido 5 meses, muchos doctores, y un curso de 8 semanas de tracción y analgésicos para volver casi a lo normal. Estaba doblado casi el doble cada mañana y tomaba una hora enderezarme para el día. Otras personas me tenían que hasta amarrar los zapatos.

Perduré la situación por casi dos semanas. Entonces un ministro americano visitante, Kevin McNaulty, y su esposa, Lesley, dieron un sermón en nuestra iglesia. Al final invitaron a cualquier persona enferma o en necesidad de sanidad al frente para recibir oración. Bueno, yo apoyo a otros para que vayan al frente, pero ¿para que yo hiciera un espectáculo público de mí mismo? Soy británico después de todo. Solo que esta vez era diferente. Estaba adolorido, verdadero dolor, y simplemente no me importaba. Mientras funcionara, hubiera intentado casi cualquier cosa.

Entonces ahí estaba, al frente. Si, y sintiéndome un tonto por rendirme al impulso. Nunca había escuchado de esto en la iglesia. Sanidad por fe, si, ¿pero en la iglesia? Bueno, lo que sucedió no fue lo que yo esperaba. Supongo que quería algo rápido, instante, y ‘rompe vamos y acabamos’. ¡De ninguna manera! Hubo un sentimiento caliente, lento, que apenas podía sentir… quizás hasta me lo imaginé. Solo un pequeño chorro bajándome. De hecho, ni estaba completamente seguro que algo realmente estaba pasando. Pero si lo estaba, porque lo encontré un poco más fácil regresar a mi asiento, asique seguí diciéndome que estaba mucho, mucho mejor y traté de creerlo. Tres días después no tenía que intentarlo… estaba sanado. Si, nada, ni una punzada. Gracias, querido Señor. Ahora el Señor lo había hecho, todo porque me amaba y había logrado ejercitar mi pequeño, recientemente encontrado átomo de fe. “¿Qué sigue?” me preguntaba.

El Señor ciertamente había comenzado a enseñarme cosas. Pero, quizás, porque me habían enseñado a cuestionar cosas como un ingeniero, estaba inclinado a explicar milagros con lógica. Parecía que necesitaba una tercera demostración. Asique, le doy gracias al Señor por su infinita paciencia porque ahora tengo prueba absoluta. Esta vez no había ninguna otra posible explicación. A veces nos tienen que dar en la cabeza con un macillo antes que veamos la luz. Esta vez, hice algo absolutamente estúpido. Acababa de bañar a nuestro cachorro, en la ducha del segundo piso. No era exactamente el evento favorito del cachorro, asique estaba bastante mojado, cuando el teléfono de abajo sonó. Agarré una toalla y los estaba cargando abajo cuando me resbalé… en pies mojados. Resbalé como seis escalones, dándome en la espalda en el camino cuando una de mis piernas se enredó en la barandilla y me detuvo. Estoy hablando sobre escaleras duras, sólidas, de madera hecha de teca gruesa, con bordes afilados. Pensé que me había roto algo. En efecto lo debería, pero en vez tenía una mella grande en la pierna. Mi pierna derecha, justo encima de la rodilla detuvo todo mi momento hacia abajo (200 libras de yo a alta velocidad). El lugar se estaba poniendo azul, negro, rojo… nómbralo. Esto iba a ser uno de esos trabajos que iba a durar meses. La sangre bajo la superficie ya se había esparcido 4 o 5 pulgadas, asique me preguntaba si quizás me había roto algo.

De todas formas, por el momento colgaba al revés, preguntándome como pude haber sido tan estúpido, mientras el cachorro me miraba como si quería volver a intentar este nuevo juego agradable. Naturalmente, el teléfono había dejado de sonar. (Nunca llegamos a descubrir quién nos llamó. No supongo que es el tipo de cosa a la que las personas les gusta admitir una vez escuchan la historia; aún si no es su culpa.) Mientras tanto, para decirlo eufemísticamente, el dolor estaba comenzado a hacer su presencia conocida en términos no inciertos.

Por cierto, debiste haber escuchado lo que Khim tuvo que decir… bueno, quizás no. Creo que probablemente eran unas nuevas palabras Chinas que no había escuchado antes. Sin embargo, la prueba final estaba a punto de suceder. Habíamos visto antes, lo que las oraciones podían hacer, asique decidimos intentarlo nosotros. Nada lujoso, solo un simple clamor por ayuda. Entonces durante los próximos veinte minutos aproximadamente, vimos al Señor hacer otro milagro. Sanó mi pierna. ¡Me refiero a todo! El dolor, la sangre negra roja, todo desapareció mientras mirábamos. ¿Qué le podía decir a eso? ‘Gracias querido Señor’ parecía muy inadecuado para como me sentía.

Después de esta experiencia, mi consejo para cualquier nuevo Cristiano es estar preparado para cambios. Lo escucho a menudo, pero usualmente en el contexto del carácter de una persona. Pero, ¡cuidado! También aplica a todos los aspectos de la vida de uno. Fui a Bangkok como el gerente de un corretaje internacional de inversiones, pero dentro de tres meses de ser bautizado me encontraba totalmente abandonado allí sin trabajo y con poco prospecto de uno de vuelta en casa tampoco. Ese fue el verdadero principio de aprender a depender en el Señor. No fue fácil, ni muy rápido, pero mientras comencé a crecer en fe y ayudar a otros de la manera en que me había ayudado, este pequeño ministerio también comenzó a ser reconocido por más grupos misioneros alrededor del mundo. Todavía hay mucho por hacer, pero sé que estoy en el camino correcto y que todo el éxito se debe completamente a la gracia de Dios.

Aquí fue donde mi historia acabo (hace diecisiete años), sin embargo, ahora necesito añadir una coda. Hace como dieciocho meses, me hicieron un MRI de la espalda baja. Bueno, el resultado fue un poco sorprendente, porque el doctor preguntó si sabía que me había roto la espalda en el pasado. El escaneo mostraba una clara línea de fractura que atravesaba mi vertebra inferior donde recuerdo haberme dado en la escalera en mi caída. Si, el Señor había hecho por mí aún más de lo que me percataba el momento. Que fantástico Dios tenemos. ¿Quién, verdaderamente, puede igualar Su amor y gracia?




Bendiciones, Michael

 

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